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Un adivino con buena base científica

Es posible que no fuera consciente de ello. Es más, probablemente, si le preguntaran qué escribía, de qué género, es fácil que Julio Verne respondiera, extrañado por una pregunta de respuesta tan evidente “aventura”. Pero el caso es que esas aventuras del prolífico francés son el germen de la ciencia ficción.

Lo que en realidad pretendía Verne con sus relatos era acercar a la juventud los últimos inventos y descubrimientos científicos de la época. Lo suyo era, para él, la novela científica. Pero, tan preciso y meticuloso era en su documentación que algunas de sus cábalas se convirtieron, con el tiempo, en realidad. De esta forma, se demostraba que había creado una historia que respetaba las leyes de la ciencia, por inventada que fuera. Ciencia ficción.

Verne

Quizá lo más curioso de las máquinas, inventos y conceptos de los que el escritor nutría a sus novelas sea ver cómo han ido naciendo con paso de los años y de las décadas. Veamos algunos ejemplos.

Previó la “muerte de las ideas”

Verne previó lo que serían los totalitarismos del siglo XX cuando escribió dos de sus novelas quizá, menos renombradas: Ante la bandera y Los quinientos millones de Begún. Del mismo modo, por algún motivo, el francés “inventó” el helicóptero antes que Juan de la Cierva fuera capaz de crear siquiera el autogiro. La prueba la tenemos leyendo Robur el conquistador.

Claro que, el adelanto más llamativo lo encontramos De la Tierra a la Luna y en Alrededor de la Luna, cuando se nos habla de naves espaciales. Y hablando de naves: Verne creaba los grandes trasatlánticos y las muñecas parlantes en la misma novela: Una ciudad flotante.

¡Internet en el siglo XIX!

La isla misteriosa nos avanza el invento del ascensor, mientras que en este mismo libro y en 20.000 leguas  viaje submarino aparecen el submarino y los motores eléctricos. Finalmente, los motores de explosión pueden leerse en Paris en el Siglo XX, en la que podemos encontrar otro invento que ninguno de nosotros sospechaba que podría nacer hace siquiera treinta años. Internet.

Si seguimos la lógica de que cualquier invento o concepto de la novelas de ciencia ficción es posible (teóricamente, si la obra se adapta al género, lo es), ¿por qué no podemos asistir, pasado un tiempo a los viajes en el tiempo? Sí: me ha leído el pensamiento, a la telepatía o, pensemos… otra idea… ¡Rápido, antes de que se acabe el artículo!

¡Ya! A ver cómo una nave sobrepasa la velocidad de la luz.

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