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Diez sagas que todos deberíamos de leer (III)

6) Apocalipsis Z de Manel Loureiro

Vamos a barrer un poco para casa y por qué no incluir esta saga de ciencia ficción que tantos éxitos está cosechando a nivel internacional y que ha supuesto un gran éxito de ventas tanto en Amazon España como en la lista en lengua inglesa.

Novelas que la componen: “Apocalipsis Z”, “Los días oscuros” y “La ira de los justos”.

Argumento: un virus que se ha expandido por el mundo convierte en zombies a quienes se contagian y está echando por tierra la sociedad y el mundo tal y como lo conocemos. El protagonista es un abogado del que no sabemos el nombre y que se ve obligado a sobrevivir en un entorno lleno de no muertos y amenazas que le eran desconocidas hasta el momento.

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Lo último escrito

Para todos aquellos que nos gusta leer temas tan interesantes como los de ciencia ficción, que devoramos libros como posesos sea cual sea su trama, que nos ilusionamos y vivimos estas historias inverosímiles y no tanto, les dejo un pequeño resumen de aquellos libros sobre este tema que ya han visto, ven y verán la luz en este año.

El Constructor de Árboles (Autor: Chris Howard). Tras un desolado paisaje en que desde hace demasiado tiempo no existe ni un solo árbol, un joven fabrica supuestos arboles con chatarras, trastos viejos y objetos inservibles aunque nunca haya visto ninguno, pero la situación cambia cuando conoce a una mujer con un tatuaje muy extraño, decidiendo emprender un viaje en busca de los últimos arboles donde tendrá extraordinarias aventuras y conociendo personajes que le enseñaran el valor de recuperar los árboles que quedan.

El Mundo de Cristal (Autor: J.G. Ballard). Una misión de desplazamiento a una remota zona de África donde a aparecido una nueva y agresiva cepa de la lepra, lleva a un médico británico a ayudar al combate de esta variante, cuando llega descubre a través del viaje por la selva hasta la zona afectada, que algo demasiado extraño está sucediendo, se está cristalizando parte de la selva con todo el hábitat que contienen. Los personajes son atraídos y repelidos por las maravillosas joyas que crea esta cristalización sin saber y que descubren poco a poco que esta cristalización elimina todo tipo de vida.

El Mejor de los Mundos Posibles (Autor: Karen Lord). Un hombre sin muestras de sentimiento, frio y muy cerebral en compañía de una mujer completamente distinta apasionada y muy intuitiva, tendrán que unirse muy a su pesar para salvar a la raza humana en vías de extinción. La humanidad se ha extendido y diversificado por el universo, creando culturas demasiado diferenciadas entre sí, pero que colaboran entre ellas, pero con mucho recelo. Estos dos personajes tendrán que trabajar juntos y duramente, descubriendo misterios del pasado con implicaciones para el futuro de la humanidad.

Varios en Uno

Las Doce Moradas del Viento (Autor: Úrsula K. Le Guin). Este libro reúne diecisiete cuentos que exploran y narran cada uno de ellos los temas más preocupantes de la sociedad y relaciones entre sexos, entre jóvenes y mayores de una manera grata y fascinante, sumergiendo al lector en mundos tanto lejanos como cercanos.

Grandes Novelas (Autor: H.G. Wells). El viaje en el tiempo, la manipulación genética, las invasiones extraterrestres y demás, son temas que siempre han cautivado al lector de ciencia ficción. Se presentan cuatro escritos de este famoso escritor en un solo volumen, donde reseña los beneficios y las amenazas de las investigaciones científicas y el camino que conlleva.

Criogenización

Nunca me cansaré de informar, de notificar o simplemente de decir, cada vez que escribo un post de ciencia ficción, que ya casi la estamos viviendo, cada vez hay más adelantos del ser humano en tecnología que abarcan un sinfín de campos. Hace unos días, leí un artículo de lo más interesante, y en su momento lei algo parecido en un libro de ciencia ficción: el artículo se trataba de la criogenización.

Aunque tenemos alguna idea sobre este tema, la definición exacta es: “Es una práctica que consiste en conservar mediante frío a humanos o animales a quienes la medicina actual ya no puede mantener con vida, hasta que su reanimación sea posible en un futuro” (Wikipedia) en que posiblemente ya muchas de las enfermedades que nos azotan en la actualidad tengan una cura definitiva.

En el libro que leí, hace muchos años, esta práctica era pura ciencia ficción, donde podían despertar al paciente de una manera fácil y sencilla, por supuesto ya curado de su dolencia, pero mientras transcurría la novela, no veía que el final fuera muy halagüeño para el paciente.

La muerte, ¿una enfermedad incurable?

Hay varias novelas y películas que tocan este tema de una forma un poco pasajera, cuando en la realidad más actual, ya hay cementerios de criogenización en varias partes del mundo.  La hipótesis de este tema surgió en los años sesenta, gracias a una doctora norteamericana: al explicar su tesis, ilusionó a varios científicos que compartían la idea que la muerte no debería ser el fin, sino una pausa, ya que consideraban a la muerte como una enfermedad incurable, con posible restablecimiento si se utilizaba la criogenia.

Es cierto que varias partes y fluidos de nuestro cuerpo ya pueden ser criogenizadas, como por ejemplo los óvulos, espermatozoides, cordón umbilical, transporte de órganos para trasplantes, etc., pero aunque nos parezca maravilloso poder despertarnos en un futuro, donde posiblemente éste sea mucho más avanzado con importantes innovaciones y tecnologías y con sucesos históricos sorprendentes, no podríamos pensar y sentir que estamos fuera de ambiente, como pez fuera del agua.

Una cuestión de solidaridad natural

Me parece muy bien, que mucho de lo que hemos leído en libros y visto en películas de ciencia ficción, se esté viviendo en el ámbito actual, ya que nos otorga, a veces, mejor calidad de vida, pero considero que tenemos que dejar paso a los que vienen detrás de nosotros ya que lo tienen muy complicado:

Vendríamos nosotros ya descongelados y del pasado, ¿Para qué? ¿Hacer qué?.  Dejemos que el futuro vaya a su ritmo, me parece bien la criogenización para poder resolver las incógnitas de las enfermedades y utilizarlas para el bien común, pero particularmente yo, no me congelaría.

Algunos de los mejores en Ciencia Ficción

Corría el año de 1828, precisamente el día 8 de febrero, nacía en la Isla de Feydem en Nantes (Francia) un personaje que haría que la imaginación de miles de personas en todas partes del mundo adquirieran una creatividad que les hacia pensar que la mayoría de los sueños se podían realizar y muy a la larga un ingenio que desbordaba toda realidad.  Nacía Jules Gabriel Verne, comúnmente conocido como Julio Verne.

La primera novela de ciencia ficción que escribe fue en 1859 y fue titulada “París en el siglo XX”, sin poder ser impresa hasta 1994, en ella relataba la obsesión del pueblo parisino por el dinero y las nuevas tecnologías, donde existían enormes rascacielos y trenes de alta velocidad, donde la vida parecía idílica pero que no encontraban la felicidad y se dirigían a un final bastante trágico, su editor la rechazo por ser una obra demasiado desmoralizadora.

Foundation and Empire

Imaginación y aventura

Pero en 1863 escribe “Cinco semana en globo” que seria el primero de sus éxodos imaginativos y aventureros en sus 60 viajes extraordinarios, donde al año siguiente, en 1863 llegaría “Viaje al centro de la tierra”, y así sucesivamente completando su grandes obras hasta 1887.

Después de su muerte, se han llegado a encontrar varias versiones completamente nuevas de algunas de sus obras pudiéndose publicar a finales del sigo XX.

Una semilla que hasta hoy sigue creciendo

Este gran visionario, abrió la puerta a la imaginación de una generación demasiado realista en aquella época pero que poco a poco ha inculcado a las generaciones futuras el poder ver más allá de las estrellas.

El 2 de Febrero de 1920, nace en Petróvichi, Rusia, Isaak Yudovich Ozsimov, comúnmente conocido como Isaac Asimov.  De origen Judeo-Ruso se traslada con sus padres a Nueva York en 1923.

Un cambio de planes

Se graduó de Bioquímico en 1939 e hizo un postgrado en química en 1941, pero entre su carrera y su postgrado se inició en escribir relatos cortos y en 1950 ya tenía su primera obra publicada “Un guijarro en el cielo” donde le siguieron otras de gran aceptación como “Las corrientes del espacio”, “Las bóvedas de acero”, ”Yo, robot” y otras tantas que han hecho volar nuestra imaginación a otros mundos y a otras épocas.

14 Lloyd Dixon and Bernard Etter, cover for The Space Novels of Jules Verne (Dover, date unknown)

En sus antologías de ciencia ficción, en la serie “La edad de oro”, recopila todos los cuentos que publico en su juventud en revistas especializadas en este tema. Se calcula que Isaac Asimov ha escrito alrededor de 429 libros.

Nos es grato que haya habido y que en el futuro haya este tipo de mentes tan visionarias y prodigiosas, tenemos asegurado el poder seguir soñando con otras historias y otros mundos.

El invencible

Nos encontramos ante una novela del polaco Stanislav Lem. De hecho es, junto con Solaris, su obra más importante. La obra, que veía la luz en 1964, es importante por una de las que comenzaba a desarrollar las ideas de los nanobots, de la evolución artificial y de la inteligencia de enjambres. Además, la obra entra en detalles con respecto al armamento y a las tácticas de guerra, lo que supone otro elemento diferenciador.

El relato comienza con la llegada a Regis III, un planeta recién descubierto, de la poderosísima nave de guerra El Invencible. Su tripulación debe investigarla la desaparición de su nave gemela, Cóndor.

El invencible

El escenario, Regis III es un planeta no muy diferente de la Tierra, aunque casi desprovisto de habitantes de cualquier especie… al menos en la superficie, puesto que bajo los océanos la vida es riquísima, aunque, eso sí, hipersensible a los campos electromagnéticos.

Vida artificial evolucionada

En la superficie, el planeta posee sólo la “vida artificial”: unos insectos robóticos producto de la evolución de máquinas autorreplicantes. Para incrementar la tensión, los exploradores se encuentran con los tripulantes del Cóndor muertos de inanición y sed, justo junto con sus vivieres y su agua.

Probablemente, esos seres desciendan de otros creados con motivos bélicos por una civilización extinguida. La constante lucha entre los descendientes de los robots autorreplicantes ha dado lugar a la selección de los más fuertes: estos nanobots con forma de insecto.

Inteligencia de enjambre

Aunque parecen inofensivos al principio, la tripulación descubre que, cuando se los molesta, son temibles: comportándose como un enjambre, pero con la capacidad de complejísimos ataques, como enormes pulsos electromagnéticos.

El enjambre es capaz de anular maquinaria, armamento y aun de borrar la memoria de los seres vivos. De hecho varios miembros de la tripulación reciben un ataque que es borra la memoria, incluida la capacidad de caminar, comer y beber. Primer misterio resuelto. Ya sabemos como falleció la tripulación del Cóndor.

Hasta aquí

Mejor dicho: por lo que respecta a este artículo, primer y último misterio resuelto, ya que a idea no es que contemos la novela sino que invitemos a leerla. Es más, la reflexión que habitualmente hacemos ante cualquier obra se la dejamos en este caso al futuro lector.

No en vano, leer ensancha horizontes y parte de la amplitud de miras nace de la reflexión sobre lo leído. Sólo decimos que puede parecer una novela de “guerra”, pero conlleva un mensaje subyacente que cada cual puede y debe entresacar y aprovechar.

El juego de Ender

El juego de Ender (Ender’s Game, en el inglés original) es la novela de mayor repercusión escrita por Orson Scott Card. Escrita en1985, alcanzó los dos máximos galardones a los que aspira una novela del género de ciencia ficción: el Nébula a la mejor novela en 1985 y el Hugo, también a la mejor novela, al año siguiente.

El origen de la obra se sitúa en cuento de ciencia ficción que se publicaba en la revista “Analog Science Fiction and Fact” en 1977. El relato en cuestión recibía el Premio Ignotus en 1994, además de sendas nominaciones al Hugo y al Locus de 1978.

El juego de Ender

Tanto el cuento como la novela se sitúan en un distópico futuro en el que a Humanidad ha de hacer frente a su extinción a manos de una muy agresiva sociedad extraterrestre que se denomina en el relato los “insectores” (“buggers”, si atendemos a su nombre en el escrito inglés).

La escuela de batalla

La acción se centra en Andrew “Ender” Wiggin, un niño reclutado a la edad de seis años ara que reciba adiestramiento en la Escuela de Batalla. Se trata de una estación donde niños superdotados se entrenan desde su más tierna infancia para dirigir la guerra que se avecina.

Nos hallamos ante el primero de los libros que forman el conjunto de la “Saga de Ender”. Fue en 1999 cuando el autor comenzaba una serie de novelas cuya acción transcurre de forma paralela a la Saga de Ender. Se trata de la Saga de las sombras, compuesta, al igual que la primera de cuatro títulos. La primera de las novelas de esta tetralogía se llamaba La sombra de Ender.

Adaptaciones a diferentes medios

En cuanto a la trascendencia de la obra más allá de la propia novela, en 2008 la editorial estadounidense Marvel Comics anunciaba la adaptación de toda la saga al formato de historieta. Los cinco primeros números los escribiría Mike Carey y se agruparían bajo el título genérico de “La saga de Ender: La escuela de batalla”. Los comics en sí están dibujados por el catalán Pasqual Ferry.

Otra de las adaptaciones, ésta frustrada, es la que se refiere al videojuego del mismo nombre. Del mismo modo, está previsto el lanzamiento de la película para este año, tras varias cancelaciones.

Todas las adaptaciones, las que han llegado a buen puerto y las frustradas, han contado con la colaboración directa de Orson Scott Card.

Dos libros que todo político debería leer

Hay dos libros que todo gobernante debería haber leído –bueno: son cuatro, pero me conformaría con que cualquiera de nuestros gobernantes demostrara haber leído por lo menos uno, aunque fuera Elmer y los hipopótamos-.

De los cuatro libros que hablo, dos no pertenecen al género de la ciencia ficción, de modo que no voy a hacer otra cosa que nombrarlos: El Príncipe, de Maquiavelo, para evitar determinadas actitudes y Sobre la clemencia, de Séneca, para convertirlo en un “libro del buen gobierno”.

Dos libros que todo político debería leer

Los otros dos libros, los que sí pertenecen al género del que se ocupa este blog son 1984, de George Orwell (del que también podría sugerirles Rebelión en la granja, aunque pedirles que lean cinco libros quizá sea excesivo); y Un mundo feliz, de Aldous Huxley.

1984

Ambas obras son ejemplos de cómo, muchas veces, la ciencia ficción tiene mucho más de lo primero que de lo segundo. Y como no quiero hablar de situaciones actuales, para no ofender a ideólogos hipersensibles amantes del pluralismo multicultural y policorrecto de la Nueva Era de Acuario, con la primera de las obras, 1984, me voy a por un ejemplo al pasado.

Quien más quien menos sabe qué, se cuenta en la novela, la haya leído o no (léasela). Pero de todo cuanto en ella se dice nos vamos a quedar con el concepto del Gran Hermano Vigilante. En la asfixiante sociedad orwelliana, todo estaba bajo control y, para el Gobierno, era materialmente imposible que nadie escondiera nada.

¿No nos suena? ¿Tal vez le sonaría más a cualquiera que haya vivido un totalitarismo del Siglo XX? En esas sociedades, el Gran Hermano tenía ojos y oídos en cualquier lugar: todo el mudo era susceptible de ser vigilante y a la vez vigilado. He dicho que no iba a poner ningún ejemplo actual y mantengo mi palabra.

Un mundo feliz

Cambiamos de obra: Un mundo feliz. Una sociedad utópica, sin enfermedades ni guerras. Una humanidad permanentemente sana y feliz. Maravilloso, ¿no? ¿No? ¡No! Este Nirvana en la tierra se ha alcanzado tras dejarse por el camino la diversidad cultural, la familia, la ciencia, el arte, la literatura, la religión y la filosofía.

¿Todo vale? ¿Incluso convertir a un ciudadano en un ser acrítico, incapaz del más mínimo pensamiento individual? Decía que no iba a poner ejemplos actuales, pero no puedo negarme ante este caso:

Camino de la felicidad

En España llevan años adoptándose leyes educativas que han fracasado en otros países sin apenas cambiarlas. En España se invierte cada vez menos en investigación. En España retorcemos la Historia para favorecer a politiquillos de medio pelo y cero amor por el prójimo. En España estamos convirtiendo la educación en un privilegio y la lectura crítica en una actividad casi al nivel de la física cuántica.

Está claro: En España hemos pasado de vivir en 1984 a encaminarnos hacia un mundo feliz. Maravilloso.

Top ten de novelas de ciencia ficción según “The Times”

Es sorprendente cómo a veces podemos coincidir entre personas, por más que vivamos a unos cuantos miles de kilómetros o nuestras culturas y formas de entender la vida sean diferentes. Eso es lo que me ha pasado cuando, echando un vistazo a la hemeroteca –por cuestiones que no vienen al caso- me topé con un artículo de “The Times”.

El rotativo inglés habla de un top ten de novelas de ciencia ficción y, sea por casualidad sea porque el marketng nos hizo leer más o menos lo mismo al redactor inglés y a un servidor, el caso es que coincidimos en una gran parte de nuestras apreciaciones. A ver qué opinas tú:

El periódico inglés situaba en décimo lugar El día de los trífidos, obra en la que una especie vegetal modificada genéticamente se hace con el control del planeta merced a que el impacto de un meteorito deja ciega a la mayoría de los seres humanos.

Historias de humanoides y viajes por el fondo del mar

En novena posición nos ofrecen Los humaniodes, de Jack Williamson: una civilización extraterrestre crea humanoides para que sean sus esclavos, pero éstos son quienes esclavizan a sus creadores.

A partir de aquí, clásicos que todo ser humano debería tener el derecho, la obligación y el placer de leer. El octavo puesto es para La guerra de los mundos, de H. G. Wells, precursor de la ciencia ficción moderna. El séptimo para un clásico universal, antecesor de este tipo de relatos: 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne.

Clásicos contemporáneos

Ocupa el sexto lugar Canopus in Argos, escrita por Doris Lessing, mostrando una de las facetas menos conocidas de la premio Nobel de Literatura en 2007. En realidad el título es uno sólo de los cinco de la saga.

Entramos de lleno en el “top five” para la publicación inglesa: en quinto lugar, la deliciosa Solaris de Stanislav Lem”; cuarta posición para la obra cumbre de Phillip K Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, obra que todo el mundo debería leer al menos una vez en la vida.

Las tres mejores

El pódium para el diario más importante del Reino Unido quedaría de la siguiente manera: Tercero y bronce para Las crónicas marcianas de Ray Bradbury; la plata va para La radio de Darwin, un relato de Greg Bear.

Según el periódico londinense, la mejor novela de ciencia ficción de la Historia es La nave de un millón de años, escrita por Poul Anderson. Diez inmortaes recorriendo la Historia de la Humanidad.

Es, desde luego, una lista muy completa y, desde mi punto de vista, acertada –a pesar de que yo añadiría algunos títulos-, aunque cada cual redactaría, seguro, la suya propia ¿Es ése tu caso?

Un adivino con buena base científica

Es posible que no fuera consciente de ello. Es más, probablemente, si le preguntaran qué escribía, de qué género, es fácil que Julio Verne respondiera, extrañado por una pregunta de respuesta tan evidente “aventura”. Pero el caso es que esas aventuras del prolífico francés son el germen de la ciencia ficción.

Lo que en realidad pretendía Verne con sus relatos era acercar a la juventud los últimos inventos y descubrimientos científicos de la época. Lo suyo era, para él, la novela científica. Pero, tan preciso y meticuloso era en su documentación que algunas de sus cábalas se convirtieron, con el tiempo, en realidad. De esta forma, se demostraba que había creado una historia que respetaba las leyes de la ciencia, por inventada que fuera. Ciencia ficción.

Verne

Quizá lo más curioso de las máquinas, inventos y conceptos de los que el escritor nutría a sus novelas sea ver cómo han ido naciendo con paso de los años y de las décadas. Veamos algunos ejemplos.

Previó la “muerte de las ideas”

Verne previó lo que serían los totalitarismos del siglo XX cuando escribió dos de sus novelas quizá, menos renombradas: Ante la bandera y Los quinientos millones de Begún. Del mismo modo, por algún motivo, el francés “inventó” el helicóptero antes que Juan de la Cierva fuera capaz de crear siquiera el autogiro. La prueba la tenemos leyendo Robur el conquistador.

Claro que, el adelanto más llamativo lo encontramos De la Tierra a la Luna y en Alrededor de la Luna, cuando se nos habla de naves espaciales. Y hablando de naves: Verne creaba los grandes trasatlánticos y las muñecas parlantes en la misma novela: Una ciudad flotante.

¡Internet en el siglo XIX!

La isla misteriosa nos avanza el invento del ascensor, mientras que en este mismo libro y en 20.000 leguas  viaje submarino aparecen el submarino y los motores eléctricos. Finalmente, los motores de explosión pueden leerse en Paris en el Siglo XX, en la que podemos encontrar otro invento que ninguno de nosotros sospechaba que podría nacer hace siquiera treinta años. Internet.

Si seguimos la lógica de que cualquier invento o concepto de la novelas de ciencia ficción es posible (teóricamente, si la obra se adapta al género, lo es), ¿por qué no podemos asistir, pasado un tiempo a los viajes en el tiempo? Sí: me ha leído el pensamiento, a la telepatía o, pensemos… otra idea… ¡Rápido, antes de que se acabe el artículo!

¡Ya! A ver cómo una nave sobrepasa la velocidad de la luz.

Flores para Algernon

Publicado en “The Magazine of Fantasy & Science Fiction” en forma de novela corta en 1959, Flores para Algernon es, según la crítica especializada, uno de los mejores relatos del género de todos los tiempos.

La novela, Flowers for Algernon, en su inglés original, le valía el premio Hugo en 1959 y el Nébula en 1966 a su autor, Daniel Keyes –el segundo por la ampliación de la novela-. Otro premio: el Óscar que se llevó Cliff Robertson por la versión cinematográfica, “Charly” de 1968. Otra de las versiones audiovisuales ha sido la serie para televisión producida en 2000.

Keyes

El relato cuenta como Charlie Gordon, un muchacho de 32 años y con un cociente intelectual de 68 –muy por debajo de la normalidad- es elegido para probar un tratamiento experimental que triplicaría la inteligencia de cualquiera mediante una operación. Los progresos de este hombre se comparan con los de un ratón, Algernon, del que Charlie se hace amigo

Un relato duro

El protagonista va narrando, en primera persona, a través de sus informes, cómo progresa el tratamiento y qué siente en cada fase. Observamos su crecimiento intelectual, lento al principio y disparado según avanza la novela hasta que Charlie se convierte en un genio. Pero la genialidad del protagonista le sirve de poco.

Charlie se convierte en un fenómeno de mente ágil y aguda, pero empieza a sufrir el rechazo de los que él mismo acaba considerando inferiores intelectualmente. Además, él mismo comienza a sufrir los efectos secundarios del tratamiento.

La última parte del relato nos deja ver como Charlie vuelve a caer en su retraso. Acaba igual, sino peor que cuando comenzaba la novela.

El alma del protagonista nos conmueve

Tal vez, lo extraordinario del cuento sea la forma de relatarse, original y muy emotiva: llama a la sonrisa y a la lágrima del lector a partes iguales. Es también muy interesante el que sea uno los pocos relatos de este género contado desde el pensamiento y el alma de protagonista.

Para finalizar, una anécdota y una referencia. La primera se producía cuando Isaac Asimov le preguntaba al autor “¿Cómo lo has hecho?”, a lo que Keyes respondía: “Oye, Isaac, cuando lo descubras me lo dices, ¿vale? De verdad que me encantaría repetirlo.”

La risa y la emoción

En cuanto a la referencia anunciada, la encontramos en la sitcom animada “Los Simpson”, concretamente en el capítulo 257, en la temporada 12. En este episodio, Homer Simpson pasa de su habitual estupidez a una inteligencia extraordinaria y termina, de nuevo, como Charlie, por debajo de la media intelectual.

La diferencia entre la serie y la novela es que la primera mueve a la risa; la segunda, no tanto…