Rss

Archives for : novela

El Atlas de las Nubes

David Mitchell en octubre de 2004 escribió esta novela de ciencia ficción titulada Cloud Atlas en inglés y Atlas de las Nubes en castellano. El libro se desarrolla en varias épocas históricas a la vez, comenzando por el siglo XIX en el Pacífico y terminando en un futuro post-apocalíptico en un lugar incatalogable de nuestro mundo.

Las historias están entrelazadas. Se compone de seis relatos diferentes que se desarrollan en épocas distintas y no terminan de narrarse hasta el final. Todas las historias tienen un nexo común, los protagonistas que se repiten y reúnen sin saberlo unos con otros a lo largo del tiempo.

Continue Reading >>

Cinco años sin Arthur C. Clarke

El pasado día del padre, el 19 de Marzo, se celebró el quinto aniversario de la desaparición del padre del que podría ser uno de los mejores libros de Ciencia Ficción del Siglo XX. Que luego dio lugar a una de la mejor películas de este género, “2001: Odisea en el Espacio”.

Arthur Charles Clarke nació el 16 de Diciembre en Minehead, en el condado de Somerset. Desde pequeño se interesó y fascinó por la astronomía. Pasando horas con su telescopio casero trazando mapas lunares.

Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en la Real Fuerza Aérea, donde se centró en la fabricación de sistemas radares. Lo que le hizo una vez que terminara la guerra presentar un artículo el cual serviría base para los satélites artificiales en órbita geoestacionaria (los que recibirían el nombre de Órbita Clarke, en su honor). Esta fue su gran aportación a la ciencia en el siglo XX.

Su fama mundial se consolidó por sus apariciones en la televisión en la década de los 60 en las misiones del Apolo.

Escritor amante de la ciencia

Escritor de novelas, sus trabajos siempre giran alrededor de una trama científico. Con un lenguaje directo, sobrio, sin florituras. Basa su trabajo siempre en el positivismo y en el progreso del ser humano en la ciencia.

Algo que de cierta forma ayudo a una sociedad demasiado traumatizada y desesperanzada en la ciencia científica después del lanzamiento de las bombas atómicas.

Su pasión por el mundo  de la astrología le llevo a imaginar encuentros con especies superiores, empezando así a escribir sobre Ciencia Ficción.

Su primer trabajo fue “Partida de Rescate”, siendo el primer paso a una carrera increíble, al que le siguieron títulos como “El centinela”, el que le sirvió como punto de partida para lanzarse a escribir su gran novela “2001: Odisea en el Espacio”.

Kubrick encuentra a Clarke, la unión perfecta

Los creadores de la mejor película de Ciencia Ficción de todos los tiempos. “2001: Odisea en el Espacio”. Una película que solo cuenta con 40 minutos de dialogo para un largometraje de casi dos horas de duración.

Esta gran obra hizo que se empezara a mirar este género minorista de otra manera alcanzando el estatus del que goza hoy en día. Un trabajo en el que colaboraron tanto Stanley como el escritor, el cual fue co-guionista para la película.

Una obra de arte, que se solucionó con unos efectos especiales sin precedentes que llevaron a Kubrick a alcanzar la cumbre de su carrera. Algo que empezó por una carta que el director mando a Arthur C. Clarke.

La importancia que tiene siempre abrir la correspondencia…

ETIDORPHPA.

Pienso que hay novelas  consideradas parte de la temática de la ciencia ficción, que es cierto que están ambientadas en el mundo fantástico, que narran historias que son imposibles, o al menos inconcebibles, pero  en lo profundo de sus renglones, encierran  un atisbo de verdad en cada una de ellas.

¿Os imagináis que pertenecéis a una logia masónica y que por un pequeño error que cometas, te mandan a un mundo que jamás hubieses pensado? Este libro te transporta literalmente a teorías desconocidas, a un mundo que jamás hubieras imaginado, a ETIDORPHPA.

Libro oculto y de culto

Obra de culto que después de 120 años publicado finalmente ha sido traducido al Español. La verdad es que es un aspecto muy misterioso el que no se haya traducido durante tantos años. Lo que sí se sabe es que  existían publicaciones privadas. Este libro reeditado por su autor John Uri Lloyd apoya las Teorías huequistas, que gracias a la era del internet y la vuelta de los teóricos de este movimiento está cobrando más y más importancia.

En sus capítulos también expone una teoría muy parecida sobre la teoría de la energía y la materia  de Albert Einstein “La Teoría de la Relatividad” que fue editada diez años después .El Autor, John Uri Lloyd dejó un legado que tocó los campos de la literatura, la botánica, la química, la farmacia, y farmacología demostrando ser un verdadero ecléctico, también, a parte de esta obra de culto, Etidorhpa, en 1895 publicó  varios volúmenes más de ficción que se basan en sus experiencias y relatos referentes al  norte de Kentucky.

Es una historia espeluznante, emocionante, que narra el viaje del personaje real William Morgan el cual desapareció tras desvelar alguno de los secretos de ese misterioso viaje, un viaje a ETIDORHPA, la cual se encuentra, en el interior de la Tierra. El libro se considera como un manuscrito dictado por un extraño ser llamado “Yo soy el hombre” , es un viaje a la Alquimia, al mundo Masónico y a las Teorías de la oquedad de la Tierra.

Yo os lo recomiento, porque para lo que hay en la tele, creo que vais a salir ganado. Además ¿ a quién no le gusta las historias basados en hechos reales? La mayoría diréis que no, pero a todo el mundo le gusta. Y si no, pensad que es una historia de ciencia ficción, o al menos así nos la vende este autor tan completo.

 

La naranja mecánica, de Anthony Burgess

Quien más quien menos, ha visto escenas o sabe de la película de Stanley Kubrik basada en esta novela. Pero, como sucede en muchos casos, son menos los que saben que la obra cinematográfica se basa en un magnífico libro y muchos menos los que han leído la versión impresa.

Vamos, pues, a darnos el gusto de hablar de la novela-origen de la película. Y vamos a empezar por el título: en el inglés de los barrios bajos londinenses existía, en 1962, año de publicación de la novela –creemos que aún hoy- la expresión As queer as a clockwork orange, “raro como una naranja mecánica”. En ello se inspiró Burgess. Aunque no se ha alcanzado un acuerdo en este aspecto:

Algunos encontraban referencias en el título a los orangutanes ya que orange y orang se pronuncian igual en inglés. Incluso ciertos rumores apuntaban a que el autor había pensado en llamar a su obra A clockwork orang, idea que luego abandonaría.

Pavlov transe la obra

Lo cierto y verdad es que, en su ensayo Clockwork oranges, el escritor comentaba que “este título sería ideal para una historia acerca de la aplicación de los principios pavlovianos o mecánicos a un organismo que, como una fruta, cuenta con color y dulzura”.

En todo caso, el título a las respuestas condicionadas del protagonista ante los estímulos que acaban por coartar su libertad. Dicho de otro modo, Burgess se pregunta, ya desde el título si es posible condicionar a un ser humano como al famoso perro del experimento de Pavlov.

Un título que merece un ensayo

¡Cómo será esta obra, que han transcurrido casi dos tercios del espacio que teníamos previsto destinarle y no hemos pasado aún de la portada! Es más: el tiempo y el esfuerzo del lector consumidos en a parte leída sólo nos deja espacio para pequeñas anécdotas que, sin embargo creemos que serán suficientes para que se dé cuenta de que se halla ante una libro diferente a cuanto ha leído –a pesar de que no es huérfano, como nos daremos cuenta si conocemos a Orwell o Huxley-.

Por ejemplo, Alex, el protagonista y narrador habla un lenguaje que mezcla varios idiomas, jergas y expresiones inventadas. De hecho el novelista comenta que si su libro se lee de forma sistemática, resulta un “curso de ruso cuidadosamente programado”.

Todo un curso de… ¡ruso!

El ejemplo más claro lo encontramos cuando Alex usa la expresión horror show cuando quiere decir que algo es bueno o está bien. En realidad está hablando ruso, y diciendo joroschó, que significa bien o bueno.

Es curioso: en casi quinientas palabras no hemos dicho casi nada del argumento de la novela ¿O sí? Relee este artículo con los “vidrios” abiertos

El quinto día, de Frank Schätzing

Nunca una novela de 1176 páginas se hizo tan corta. Y raramente sentiremos mayor “vergüenza de especie” que al leerla. Vergüenza por lo inconsciente que es el ser humano y vergüenza por lo débil que es ante la Naturaleza.

La novela empieza con un pescador que pierde la vida a causa de que el exceso de pesca en sus redes lo arrastra al fondo. Un incidente desafortunado. La vida de un pobre al mar. Uno más. Pero poco a poco los acontecimientos se van sucediendo. Cada vez es más evidente. Cada vez más extraño y mortal

El uinto día

La venganza del mar

Parece que el mar haya tomado conciencia de sí mismo y les esté devolviendo el daño, escupiéndoles a esos estúpidos bípedos sin pelo de la superficie. Son muy pocos los que se dan cuenta y pocos son también los que los toman en serio, a pesar de la invasión desde las fosas abisales de seres mutados que son más mortíferos que la más cruel de las armas.

No vamos a desvelar el resto de la historia. De hecho, ya hemos avanzado demasiado en el libro. Por suerte no hemos descubierto, ni vamos a hacerlo, nada sobre su protagonista. Del mismo modo, tampoco vamos a hablar de tecnologías ni de cómo se aplican. Es más, por importante que sea el papel de ésta, no tiene relevancia si lo comparamos con la parte “no tecnológica” del relato.

¿De verdad tenemos derecho a considerarnos seres superiores?

Lo que sí es muy interesante es la reflexión que se queda en la cabeza del lector, ese zumbido que dejan las buenas historias y que no sólo nos esta incordiando durante unos días, sino que de vez en cuando regresa para recordarnos que somos en buena parte lo que leemos.

Y, en este caso, buena parte de ese zumbido coincide con las dos preguntas básicas de la novela: ¿Qué ocurriría si estuviéramos compartiendo planeta con un ser inteligente? ¿Y que ocurriría si, tras millones de años de silencio, ese ser decidiera entrar en guerra con la humanidad cuyo maltrato ha estado soportando en silencio?

La lectura de El quinto día nos deja un regusto extraño. Por una vez, queremos que la humanidad pierda la guerra. No para que se extinga. No para que se la someta. Queremos que a derroten para que aprenda, para que se dé cuenta de que no es más que una enfermedad, una bacteria en la piel del planeta. Y éste puede empezar a tomar antibióticos en cuanto considere conveniente hacerlo.

La pistola de rayos, de Philip K. Dick

La sinopsis de esta novela es relativamente sencilla: Lars Powderdry tiene un curioso don: cuando entra en trance es capaz de diseñar las más curiosas, a la vez que terroríficas armas. Gracias a él, el Bloque Oeste es capaz de sostener una carrera armamentística con el Sector Este.

Esta carrera armamentística, que les sonará mucho a quienes vivieron a Guerra Fría, permite, al igual que en dicha época, mantener un equilibrio de poder que asegura la paz en el planeta merced al miedo a que un sector inicie unas hostilidades que reducirían la vida a la nada más absoluta.

Pero, un día (no cabe la expresión “un buen día”), unos satélites extraterrestres sitúan en la órbita del planeta y comienzan a desintegrar ciudades de uno y otro bando…

Humor ante un tema muy serio

La novela destila un sentido del humor absolutamente falto de respeto con el que el autor nos ofrece una hilarante sátira sobre los mil absurdos que se dieron en la mencionada Guerra Fría. Se trata, a su vez de un escrito que explora el tema central de la obra de Dick: la paranoia vital, tanto individual como colectiva y su nexo de unión con nuestra forma de interpretar la realidad.

Los personajes, abrigados hasta un momento dado por el cálido manto de mentiras asumidas todos cuantos les rodean, se ven obligados a abandonarlo y colaborar con quien era, hasta hace muy poco, el demonio con forma humana.

La paranoia y los engaños de la percepción

Este cambio radical los hace bordear, si no sumergirse en una locura al verse obligados a entrar en una espiral de angustia, de inseguridad. Sentimientos estos provocados por un cambio tan radical como que quien antes era malo ahora es nuestro aliado contra otro malo de cuya existencia ni siquiera sospechábamos.

La pistola de rayos supone un derroche de cinismo y socarronería así como un homenaje al pulp de la primera época de Dick. Época que supondría la base de la temática que marcaría la oba en conjunto del californiano y a la que ya nos hemos referido.

Pero, ¿de qué me suena Philip K. Dick?

Por cierto: claro que te suena el nombre de Philip K Dick, así como la idea de la paranoia vital y el engaño de la percepción. Éstos son también los temas centrales de una novela en la que podemos leer una de las frases más célebres de la historia del cine, ya que se adaptó a la gran pantalla:

“I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched C-beams glitter in the dark near the Tannhauser gate. All those moments will be lost in time… like tears in rain… Time to die.”

(“Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais… atacar naves en llamas más allá de Orión, he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhäuser… Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia…. Es hora de morir.”)

¡Blade Runner! Pero esa es otra historia.

Crónicas Marcianas, de Ray Badbury

Crónicas Marcianas supone, tal vez, una de las más interesantes muestras de relatos de ciencia ficción que podamos encontrar incluso a día de hoy –se editaban en Estados Unidos en 1945 y en España en 1950-.

La colección no tiene línea argumental de ningún tipo, sin embargo, los cuentos se sitúan todos en el mismo contexto espacio-temporal: se trata de la llegada a marte del ser humano y de la colonización del planeta rojo. Esta invasión provoca la caída de la civilización marciana y su extinción.

Reconocido, junto con Fahrenheit 471 como uno de los mejores libros de Bradbury, abunda en descripciones poéticas y melancólicas de Marte, su paisajes y sus habitantes. También puede reconocerse en la obra la sociedad estadounidense de los años 40.

Un duro retrato de los terrícolas

Paradójicamente, aunque el libro se llame Crónicas Marcianas, podemos leer en él una muy desesperanzada crónica de lo que para el autor es la Humanidad, tratando temas como la guerra, las mil y una formas en las que el hombre trata de destruirse a sí mismo, el racismo, bien hacia los marcianos (en “Fuera de temporada”) como hacia las demás personas (“Un camino a través del aire”).

El escritor también nos recuerda lo pequeños que somos, tanto ante la Naturaleza como ante el Universo (en este caso, en relatos como “Los hombres de la Tierra” y “Vendrán lluvia suaves”).

Todos en un solo libro

Más allá de las referencias a cada uno de los capítulos, como ya hemos dicho, las historias sólo tienen en común el espacio y el tiempo… Además de hacernos reflexionar sobre los temas que, en muchos de los casos nos retratan a los humanos de hoy en día. Quien no se haya sentido minúsculo mirando a un cielo estrellado, que tire la primera piedra…

Por otra parte, como cualquier buen libro, sea o no del género de ciencia ficción, despierta la ente del lector. Activa imaginaciones. La edición española venía prologada por Jorge Luis Borges, quien, en un momento dado dice: “Sobre el planeta rojo –que su profecía nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena”.

Veintitrés relatos, pues, que van desde lo que para el autor era el futuro 1999 hasta para el que también lo es para el lector actual 2026.Veintitrés historias que nos hacer imaginar y solar y, sobre todo, como cualquier obra a la que llamemos o vayamos a llamar clásico, veintitrés historias que nos retratan.

El viaje del Beagle Espacial

Por si a alguien le sonara el nombre de “Beagle” y no supiera de qué, recodaremos que era el nombre del bergantín en el que Charles Darwin viajó a las Islas Galápagos. Si no sabe quién era Charles Darwin o por qué fue importante su viaje a las Galápagos, le recomendamos que, ya que está conectado a Internet, teclee el nombre de este naturalista en el buscador.

El caso es que la novela “El viaje del Beagle Espacial”, publicada en el mágico 2000 cuenta las aventuras vividas en una astronave que busca vida extraterrestre por toda la galaxia. Como la Beagle del XIX, ésta cumple una misión de exploración.

novela

Se trata de ampliar conocimientos, desde cualquier punto de vista imaginable, sobre cuantas formas de vida surgen a su paso. Con tal motivo, todas las ramas de la ciencia están representadas en el Beagle espacial: físicos biólogos, químicos…

La ciencia de todas las ciencias

… Y entre los científicos se encuentra Grosvenor, representante de una joven ciencia llamada “nexialismo”, que abarca a todas las demás ciencias. Éste será el protagonista de la novela. Es más: en su conocimiento residirá la solución a cuantos problemas surjan para los aventureros.

El escritor, A. E. van Vogt demuestra una imaginación extraordinaria, una prosa ágil y fluida. Aunque la resolución de los problemas se produzca casi siempre por una vía similar y aunque las pautas científicas resulten hoy por hoy un tanto desfasadas (más de un tanto de hecho), hemos de agradecerle al autor algunos detalles muy interesantes.

Referencia y referencias

Para empezar, la idea del “nexialismo”, una muy buena aportación que habría que desarrollar por parte de los autores actuales. Y otra novedad, relativa, eso sí, es la que supone contar determinado encuentro –no: no vamos a revelar demasiado de la novela- desde el punto de vista del monstruo.

Hablado de monstruos: Es fácil que los trekies relacionen determinados encuentros con algunos de los que aparecen en la saga Star Trek. Y ya que hablamos de productos audiovisuales: los fans de Alien, no deberían perderse la obra escrita en la que se basa.

Resultan llamativas las disputas entre unos tripulantes continuamente desbordados por el estrés, sea por las amenazas exteriores, sea en lo periodos de calma entre uno y otro encuentro. También asistimos a luchas constantes por el poder y disputas entre unas y otras ramas de la ciencia.

Trasfondo político

Pero lo que lleva al relato más allá del género es la politización del protagonista y las disputas entre ciencia y política (lo novedoso representado por Grosvenor y lo político y conservador que representa el abominable Gregory Kent).

Resumimos y nos vamos: obra plena de aventuras e imaginación, recomendable para cualquiera, sea o no amante de la ciencia-ficción.

Novelas de ciencia ficción: más que robots y monstruos

Vamos a dejarnos de prejuicios. La ciencia-ficción no es una serie de piezas audiovisuales que ven “frikis” con más espinillas que piel en la cara y de vida social, no ya igual a cero, sino que la vida les debe amigos durante las tres próximas reencarnaciones.

Basta ya de asociar todo un género que abarca desde 1984 de George Orwell o muchas de las visionarias obras de Julio Verne hasta los escritos de Sagan o Asimov. Desde Viaje al Centro de la Tierra hasta obras como Flores para Algenon (novela terriblemente recomendable de Daniel Keyes) a un solo tipo de lectores.

Las novelas de ciencia ficción no tienen por qué tener un púbico definido o descriptible sólo por sus gustos literarios. Es más: ni siquiera los gustos definen a los amantes de la ciencia ficción, en tanto en cuanto a variedad de estos relatos, en cuanto a estilos y tipos, roza el infinito.

Verosímiles aunque reales… por ahora

¿Qué tienen, pues, en común los cuentos, relatos y novelas del género? Para empezar, diremos que se trata de un género especulativo, a medio camino entre las historias verosímiles y la literatura fantástica. Habla de acontecimientos posibles en un escenario imaginado.

La verosimilitud de la ciencia ficción se fundamenta –de ahí su nombre, que sería más propiamente “ficción científica”- en las ciencias físicas, naturales y sociales. En cuanto al relato en sí, puede girar en torno a varios ejes: desde la realidad virtual hasta el mundo tras una hecatombe radioactiva.

Tiempos y escenarios ad libitum

El tiempo en el que se desarrolla la acción puede referirse al pasado, al futuro o a un presente alternativo. Y los personajes que la hacen avanzar tampoco han de ser necesariamente humanos, como se ejemplifica en La Guerra de las Galaxias, donde conviven razas y robots de todo tipo.

Compliquemos aun más las cosas: los temas concretos de cada novela pueden ser tan diferentes como escritos puedan imaginarse: empecemos por la tecnología de ficción esto es, los posibles inventos que una tecnología futura o alternativa pudiera proporcionar a la Humanidad ¿Un ejemplo? Pues… el motor del Halcón milenario de Star Wars.

Un mundo ideal

Otra vía para escribir es la cada más más científica y menos ficticia clonación o ingeniería genética. Las utopías, distopías o apocalipsis son el motor de no pocas novelas, como Un mundo perfecto o, salvando las –muchas- distancias el mundo creado por Matilde Asensi en El último Catón, un relato de aventuras con elementos utópicos en determinados puntos.

Los puntos de partida son virtualmente inagotables, al igual que lo es el desarrollo y la forma que cada autor desee darle a su relato. De hecho, la terminología que se usa sólo para nombrar los planteamientos es de una riqueza tal que con muy poco más, podría elaborarse un diccionario.

Creando un relato

Es más, cada nuevo relato es un potencial punto de partida distinto, basta con que se cree un escenario y la acción se desarrolle según la imaginación del escritor. Un ejemplo: un futro cercano en el que la crisis haya obligado a que sólo la élite sea capaz de leer y el resto del mundo lo tenga prohibido. Los ciudadanos convertidos en borregos incapaces de hilar dos frases…

Hasta que alguien, desde un medio de comunicación ilegal empieza a hacer leer y, por lo tanto pensar a los adocenados cerebros. Ya tenemos el escenario –el real-; el tiempo, que será un futuro cercano; el what if (ya hablaremos de ello: tempo hay), el héroe y el antagonista. La parte fácil se la dejamos a otro.

Pensemos, en concusión que la ciencia ficción va más allá de futuros, robots, o microchips. Son relatos que aunque no sean ni vayan a ser reales (o sí: veamos muchas de las novelas de julio Verne), son posibles según los cánones de las ciencias físicas, naturales, sociales… Al fin y al cabo, y visto hacia donde camina la educación en España, ¿es imposible el escenario descrito unas líneas más arriba?