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Diario de un zombie

En ocasiones nos olvidamos de que uno de los pilares más importantes que debe sostener un buen libro es el entretenimiento, la diversión más pura. Por eso, resulta más complicado de lo que debiera encontrar una obra como Diario de un zombie: Simple, directo y sin grandilocuencias.

Sergi Llauger se ha dado de bruces con un éxito que no esperaba. Ya en su octava edición, la ópera prima del joven catalán goza de una popularidad enorme entre los fans del género Z, y lo más importante: entre los que no lo son. Porque a pesar de que los muertos vivientes no son para todos (y que el protagonista aquí es uno), Llauger acierta perfilando unos personajes que llegan al corazón del autor.

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Encariñarse para sufrir

Juega aquí un papel importante la inteligente decisión de sacrificar una buena cantidad de páginas para contar el pasado del personaje principal, sin otra razón que la de hacerlo mucho más cercano al lector. Puede que sean estos pasajes, sin menospreciar muchos otros, los que más brillan.

Y una vez superado el reto de la empatización, Diario de un zombie nos lleva a una situación tras otra basadas en “el más difícil todavía” durante cuatrocientas infartantes páginas, con un ritmo bien calculado donde las pausas no se extienden demasiado. Por tanto, cualquier lector aficionado a la literatura de aventuras puede deleitarse, le guste o no las historias de muertos vivientes.

Eso sí, el escritor amateur ha querido enviar una serie de guiños a los aficionados más puristas. Así, desde la perspectiva de un no muerto que está bien vivo, pueden inmiscuirse en la intimidad de su día a día y descubrir el por qué de aquellas cosas que siempre se preguntaron: ¿Puede un zombie saborear una oreo?

Un escritor con muchas influencias

Este libro no deja de ser un “blockbuster literario”. Blockbuster literario porque huele a cine en cada página, a influencias de todas partes. Y es aquí  también donde podemos poner un pero a Sergi Llauger: su inexperiencia es demasiado evidente en algunos tramos.

Son pocos, pero los hay, y está muy claro que sus errores al tomar elecciones (porque no es ni más ni menos que eso), se debe a su pasión por la ciencia ficción desmesurada que, tal vez, podría haber controlado más. En cualquier caso, nada demasiado reprochable, teniendo en cuenta las circunstancias.

En resumen, una obra entretenida, para desconectar y disfrutar de las desventuras de Eriko y su pequeña amiga. No todo en esta vida va a ser transcendencia y reflexión.

 

La vieja guardia, un viaje al futuro

¿Hay vida más allá de los setenta y cinco años? John Scalzi cree que sí. Este autor ha creado una trilogía llamada La vieja guardia en la que nuestros entrañables abuelitos se convierten en la parte fundamental de la defensa intergaláctica. Aparte de eso hay un cuarto libro escrito desde el punto de vista de uno de los personajes principales del tercer libro de la saga.

En un futuro lejano los seres humanos tras cumplir setenta y cinco años deberán elegir entre morir viejos en la Tierra o presentarse a las Fuerzas de defensa coloniales y enfrentarse a un futuro incierto.

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Este libro merece la pena ser leído por la maravillosa unión que hace el escritor entre el humor ácido del protagonista y una perfecta narración de ciencia ficción que te hará viajar realmente por el espacio y visitar un sinfín de planetas, algunos desconocidos hasta ahora.

 Historia de La vieja guardia

Nuestro protagonista John, que perdió a su mujer años antes de que cumpliera la edad suficiente para alistarse en las Fuerzas de defensa coloniales que era el sueño de ambos se debate entre enrolarse sin ella o no.

Una vez llegue a su destino no tendrá la menor idea de que le deparará el futuro. Quizás una muerte rápida y dolorosa a manos de un alienígena o a lo mejor la liberación que tanto tiempo lleva buscando y la forma de superar la muerte de su mujer.

 La eterna juventud

Tras alistarse en este peculiar ejército uno seguirá siendo un viejo, como a ellos mismos les gusta denominarse, La vieja guardia pero su cuerpo volverá a ser joven. No todos serán capaces de soportar el proceso, por lo que los corazones más frágiles antes de las múltiples operaciones a las que serán sometidos dejarán de latir.

Solo los más fuertes sobrevivirán y su recompensa a tal esfuerzo será un cuerpo eternamente joven y mucho más fuerte de lo que nunca hubieran soñado, aunque de una tonalidad nada agradable…

 El autor

John Scalzi nació en 1969 en Estados Unidos. Gracias a esta saga ha obtenido numerosas nominaciones a los premios Hugo que bajo mi punto de vista debería haber ganado pero que no ha conseguido pero que algún día obtendrá.

Es un reputado columnista y ensayista; pero sobresale como autor de novelas de ciencia ficción. Otros títulos relevantes de su bibliografía son El sueño del androide y El agente de las estrellas, entre otros.

Otros escritores de ciencia ficción

La ciencia ficción es un tema en el que se puede introducir parte de ciencia y parte de fantasía o ficción. A lo largo de las décadas han surgido escritores que han dado en la diana, con alguna trama específica perteneciente a la ciencia ficción, os comentaremos algunos.

Mary Wollstonecraft Godwin, más conocida como Mary Shelley, escritora británica, fue la autora de la novela gótica “Frankestein o elModerno Prometeo” escrita en 1818. Esta novelista del siglo XIX, además dramaturga, biógrafa, filosofa y ensayista, con su famosa novela de Frankestein fascinó y aterrorizó a infinidad de lectores de la época. Aun en la actualidad esta novela ha sido llevada al teatro y al cine, siempre con alguna nueva última versión, sin modificar la esencia de lo escrito.

Herbert George Wells,  H.G. Welss, escritor británico, también fue historiador y filósofo. Fue el autor de innumerables novelas como “La Máquina del tiempo” escrita en 1895, “La Isla del Doctor Moreau”, en 1896, “El Hombre Invisible”, de 1897 y la más sonada y controvertida “La Guerra de los Mundos” escrita en 1898. De todas estas novelas hemos leído y visto nuevas versiones, pero que no tocan el encanto y la trascendencia del mensaje del original.

Obras inmortales

Sir Arthur Charles Clarck, escritor y científico británico, o Arthur C. Clark, fue el autor de varias novelas conocidas aun en la actualidad, pero la más conocida y que se llevó a la pantalla fue “2001: Una Odisea en el Espacio” o “2001: Odisea Espacial”.

Úrsula Kroeber Le Guin, escritora estadounidense, también Úrsula K. Le Guin, es la autora de numerosas novelas de fantasía y ciencia ficción en la que se encuentran la serie de “Terramar”, en el que la primera obra de esta serie, el aprendiz de mago se enfrenta a su sombra, descubriendo así al lector la exploración del inconsciente humano y su potencial extrasensorial.

Ciencia ficción, terror y fantasía

Howard Phillips Lovecraft, más conocido como H.P. Lovecraft, escritor estadounidense fue el autor de numerosas novelas en el género de terror, fantasía, narrativa gótica y ciencia ficción. Entre ellas podemos encontrar “La Sombra Más Allá del Tiempo”. Este escritor ha ejercido una gran influencia en muchos de los escritores de terror y de ciencia ficción de la actualidad.

Podemos seguir nombrando muchos más escritores de esta narrativa tan especial como la ciencia ficción que plasmaron en blanco y negro sus ideas más verosímiles e inverosímiles, y que nos han hecho soñar con un mundo distinto y volar hacia él.

ETIDORPHPA.

Pienso que hay novelas  consideradas parte de la temática de la ciencia ficción, que es cierto que están ambientadas en el mundo fantástico, que narran historias que son imposibles, o al menos inconcebibles, pero  en lo profundo de sus renglones, encierran  un atisbo de verdad en cada una de ellas.

¿Os imagináis que pertenecéis a una logia masónica y que por un pequeño error que cometas, te mandan a un mundo que jamás hubieses pensado? Este libro te transporta literalmente a teorías desconocidas, a un mundo que jamás hubieras imaginado, a ETIDORPHPA.

Libro oculto y de culto

Obra de culto que después de 120 años publicado finalmente ha sido traducido al Español. La verdad es que es un aspecto muy misterioso el que no se haya traducido durante tantos años. Lo que sí se sabe es que  existían publicaciones privadas. Este libro reeditado por su autor John Uri Lloyd apoya las Teorías huequistas, que gracias a la era del internet y la vuelta de los teóricos de este movimiento está cobrando más y más importancia.

En sus capítulos también expone una teoría muy parecida sobre la teoría de la energía y la materia  de Albert Einstein “La Teoría de la Relatividad” que fue editada diez años después .El Autor, John Uri Lloyd dejó un legado que tocó los campos de la literatura, la botánica, la química, la farmacia, y farmacología demostrando ser un verdadero ecléctico, también, a parte de esta obra de culto, Etidorhpa, en 1895 publicó  varios volúmenes más de ficción que se basan en sus experiencias y relatos referentes al  norte de Kentucky.

Es una historia espeluznante, emocionante, que narra el viaje del personaje real William Morgan el cual desapareció tras desvelar alguno de los secretos de ese misterioso viaje, un viaje a ETIDORHPA, la cual se encuentra, en el interior de la Tierra. El libro se considera como un manuscrito dictado por un extraño ser llamado “Yo soy el hombre” , es un viaje a la Alquimia, al mundo Masónico y a las Teorías de la oquedad de la Tierra.

Yo os lo recomiento, porque para lo que hay en la tele, creo que vais a salir ganado. Además ¿ a quién no le gusta las historias basados en hechos reales? La mayoría diréis que no, pero a todo el mundo le gusta. Y si no, pensad que es una historia de ciencia ficción, o al menos así nos la vende este autor tan completo.

 

Aciertos y errores de las letras

Hablábamos, no hace demasiado tiempo, de los aciertos y errores del cine cuando éste decide hacer de futurólogo, y prometíamos que también analizaríamos los atinos y desatinos de los libros en este ámbito del futuro imaginado o proyectado. Pues bien: lo prometido es deuda, y un servidor ya tiene suficientes como para no pagar una a la que responde con tal placer.

En el caso de las letras, el índice de aciertos suele estar por encima del del cine: desde la era de H.G. Wells o del mismísimo Julio Verne, tal y como afirma el director de la colección de literatura fentástica de RBA, Francisco García Lorenzana en ABC.es: “Muchas novelas han conseguido anticipar con exactitud el mundo en que vivimos hoy.”

Soy Leyenda

“El autor que mejor lo ha logrado –continúa Lorenzana- sería William Gibson, todo un cazador de tendencias que anticipó tantos aspectos de nuestra sociedad tecnológica y deshumanizada. También Ursula K. Le Guin, J. G. Ballard, Frederik Pohl o C. M. Kornbluth hablan de aspectos como la violencia creciente o un futuro dominado por las agencias de publicidad”.

Invitación al pensamiento

Pero, más que certeros sobre el futuro, lo interesante de estos libros radica en que demuestran que la ciencia ficción no ha de quedarse en un mero entretenimiento más o menos sofisticado: ha de ser, o intentarlo al menos, una especie de alarma que avise a la humanidad de que las cosas empiezan a no marchar bien.

“El género debe tener –según Lorenzana- una función de reflexión sobre el presente para proyectarlo hacia el futuro como si fuera un laboratorio de experimentación en el que podemos cambiar las variables para ver qué ocurriría si ponemos o quitamos algo, o si llevamos hasta su última consecuencia algún rasgo característico de nuestra época.”

El espacio hueco de lo audiovisual

Si la literatura de ciencia ficción abandonara ese objetivo, reflexiona el experto, se convertiría en un artificio más o menos divertido pero sin demasiado sentido, que puede ser un mero divertimento ligero para pasar una tarde de domingo.

Pero, continúa Lorenzana, “los autores y las obras que marcan nuestro inconsciente colectivo o eso que llamamos la cultura popular, han sabido reunir estos dos aspectos del género [diversión y reflexión]”.

Necesidad de reflexión

El responsable de RBA concluye que “por desgracia, el cine suele quedarse en la anécdota y hacer desaparecer los niveles de reflexión, como sucede con la adaptación de ‘Soy leyenda’, de Richard Matherson”.

Colegimos, pues, de las palabras del experto que, aun siendo más certera la novela que el cine, la verdadera ventaja de las obras impresas es que nos llevan a la reflexión y nos insinúan lo que podría ocurrir si nos empeñamos en recorrer determinados caminos.

Algunos de los mejores en Ciencia Ficción

Corría el año de 1828, precisamente el día 8 de febrero, nacía en la Isla de Feydem en Nantes (Francia) un personaje que haría que la imaginación de miles de personas en todas partes del mundo adquirieran una creatividad que les hacia pensar que la mayoría de los sueños se podían realizar y muy a la larga un ingenio que desbordaba toda realidad.  Nacía Jules Gabriel Verne, comúnmente conocido como Julio Verne.

La primera novela de ciencia ficción que escribe fue en 1859 y fue titulada “París en el siglo XX”, sin poder ser impresa hasta 1994, en ella relataba la obsesión del pueblo parisino por el dinero y las nuevas tecnologías, donde existían enormes rascacielos y trenes de alta velocidad, donde la vida parecía idílica pero que no encontraban la felicidad y se dirigían a un final bastante trágico, su editor la rechazo por ser una obra demasiado desmoralizadora.

Foundation and Empire

Imaginación y aventura

Pero en 1863 escribe “Cinco semana en globo” que seria el primero de sus éxodos imaginativos y aventureros en sus 60 viajes extraordinarios, donde al año siguiente, en 1863 llegaría “Viaje al centro de la tierra”, y así sucesivamente completando su grandes obras hasta 1887.

Después de su muerte, se han llegado a encontrar varias versiones completamente nuevas de algunas de sus obras pudiéndose publicar a finales del sigo XX.

Una semilla que hasta hoy sigue creciendo

Este gran visionario, abrió la puerta a la imaginación de una generación demasiado realista en aquella época pero que poco a poco ha inculcado a las generaciones futuras el poder ver más allá de las estrellas.

El 2 de Febrero de 1920, nace en Petróvichi, Rusia, Isaak Yudovich Ozsimov, comúnmente conocido como Isaac Asimov.  De origen Judeo-Ruso se traslada con sus padres a Nueva York en 1923.

Un cambio de planes

Se graduó de Bioquímico en 1939 e hizo un postgrado en química en 1941, pero entre su carrera y su postgrado se inició en escribir relatos cortos y en 1950 ya tenía su primera obra publicada “Un guijarro en el cielo” donde le siguieron otras de gran aceptación como “Las corrientes del espacio”, “Las bóvedas de acero”, ”Yo, robot” y otras tantas que han hecho volar nuestra imaginación a otros mundos y a otras épocas.

14 Lloyd Dixon and Bernard Etter, cover for The Space Novels of Jules Verne (Dover, date unknown)

En sus antologías de ciencia ficción, en la serie “La edad de oro”, recopila todos los cuentos que publico en su juventud en revistas especializadas en este tema. Se calcula que Isaac Asimov ha escrito alrededor de 429 libros.

Nos es grato que haya habido y que en el futuro haya este tipo de mentes tan visionarias y prodigiosas, tenemos asegurado el poder seguir soñando con otras historias y otros mundos.

Dos libros que todo político debería leer

Hay dos libros que todo gobernante debería haber leído –bueno: son cuatro, pero me conformaría con que cualquiera de nuestros gobernantes demostrara haber leído por lo menos uno, aunque fuera Elmer y los hipopótamos-.

De los cuatro libros que hablo, dos no pertenecen al género de la ciencia ficción, de modo que no voy a hacer otra cosa que nombrarlos: El Príncipe, de Maquiavelo, para evitar determinadas actitudes y Sobre la clemencia, de Séneca, para convertirlo en un “libro del buen gobierno”.

Dos libros que todo político debería leer

Los otros dos libros, los que sí pertenecen al género del que se ocupa este blog son 1984, de George Orwell (del que también podría sugerirles Rebelión en la granja, aunque pedirles que lean cinco libros quizá sea excesivo); y Un mundo feliz, de Aldous Huxley.

1984

Ambas obras son ejemplos de cómo, muchas veces, la ciencia ficción tiene mucho más de lo primero que de lo segundo. Y como no quiero hablar de situaciones actuales, para no ofender a ideólogos hipersensibles amantes del pluralismo multicultural y policorrecto de la Nueva Era de Acuario, con la primera de las obras, 1984, me voy a por un ejemplo al pasado.

Quien más quien menos sabe qué, se cuenta en la novela, la haya leído o no (léasela). Pero de todo cuanto en ella se dice nos vamos a quedar con el concepto del Gran Hermano Vigilante. En la asfixiante sociedad orwelliana, todo estaba bajo control y, para el Gobierno, era materialmente imposible que nadie escondiera nada.

¿No nos suena? ¿Tal vez le sonaría más a cualquiera que haya vivido un totalitarismo del Siglo XX? En esas sociedades, el Gran Hermano tenía ojos y oídos en cualquier lugar: todo el mudo era susceptible de ser vigilante y a la vez vigilado. He dicho que no iba a poner ningún ejemplo actual y mantengo mi palabra.

Un mundo feliz

Cambiamos de obra: Un mundo feliz. Una sociedad utópica, sin enfermedades ni guerras. Una humanidad permanentemente sana y feliz. Maravilloso, ¿no? ¿No? ¡No! Este Nirvana en la tierra se ha alcanzado tras dejarse por el camino la diversidad cultural, la familia, la ciencia, el arte, la literatura, la religión y la filosofía.

¿Todo vale? ¿Incluso convertir a un ciudadano en un ser acrítico, incapaz del más mínimo pensamiento individual? Decía que no iba a poner ejemplos actuales, pero no puedo negarme ante este caso:

Camino de la felicidad

En España llevan años adoptándose leyes educativas que han fracasado en otros países sin apenas cambiarlas. En España se invierte cada vez menos en investigación. En España retorcemos la Historia para favorecer a politiquillos de medio pelo y cero amor por el prójimo. En España estamos convirtiendo la educación en un privilegio y la lectura crítica en una actividad casi al nivel de la física cuántica.

Está claro: En España hemos pasado de vivir en 1984 a encaminarnos hacia un mundo feliz. Maravilloso.

Top ten de novelas de ciencia ficción según “The Times”

Es sorprendente cómo a veces podemos coincidir entre personas, por más que vivamos a unos cuantos miles de kilómetros o nuestras culturas y formas de entender la vida sean diferentes. Eso es lo que me ha pasado cuando, echando un vistazo a la hemeroteca –por cuestiones que no vienen al caso- me topé con un artículo de “The Times”.

El rotativo inglés habla de un top ten de novelas de ciencia ficción y, sea por casualidad sea porque el marketng nos hizo leer más o menos lo mismo al redactor inglés y a un servidor, el caso es que coincidimos en una gran parte de nuestras apreciaciones. A ver qué opinas tú:

El periódico inglés situaba en décimo lugar El día de los trífidos, obra en la que una especie vegetal modificada genéticamente se hace con el control del planeta merced a que el impacto de un meteorito deja ciega a la mayoría de los seres humanos.

Historias de humanoides y viajes por el fondo del mar

En novena posición nos ofrecen Los humaniodes, de Jack Williamson: una civilización extraterrestre crea humanoides para que sean sus esclavos, pero éstos son quienes esclavizan a sus creadores.

A partir de aquí, clásicos que todo ser humano debería tener el derecho, la obligación y el placer de leer. El octavo puesto es para La guerra de los mundos, de H. G. Wells, precursor de la ciencia ficción moderna. El séptimo para un clásico universal, antecesor de este tipo de relatos: 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne.

Clásicos contemporáneos

Ocupa el sexto lugar Canopus in Argos, escrita por Doris Lessing, mostrando una de las facetas menos conocidas de la premio Nobel de Literatura en 2007. En realidad el título es uno sólo de los cinco de la saga.

Entramos de lleno en el “top five” para la publicación inglesa: en quinto lugar, la deliciosa Solaris de Stanislav Lem”; cuarta posición para la obra cumbre de Phillip K Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, obra que todo el mundo debería leer al menos una vez en la vida.

Las tres mejores

El pódium para el diario más importante del Reino Unido quedaría de la siguiente manera: Tercero y bronce para Las crónicas marcianas de Ray Bradbury; la plata va para La radio de Darwin, un relato de Greg Bear.

Según el periódico londinense, la mejor novela de ciencia ficción de la Historia es La nave de un millón de años, escrita por Poul Anderson. Diez inmortaes recorriendo la Historia de la Humanidad.

Es, desde luego, una lista muy completa y, desde mi punto de vista, acertada –a pesar de que yo añadiría algunos títulos-, aunque cada cual redactaría, seguro, la suya propia ¿Es ése tu caso?

El quinto día, de Frank Schätzing

Nunca una novela de 1176 páginas se hizo tan corta. Y raramente sentiremos mayor “vergüenza de especie” que al leerla. Vergüenza por lo inconsciente que es el ser humano y vergüenza por lo débil que es ante la Naturaleza.

La novela empieza con un pescador que pierde la vida a causa de que el exceso de pesca en sus redes lo arrastra al fondo. Un incidente desafortunado. La vida de un pobre al mar. Uno más. Pero poco a poco los acontecimientos se van sucediendo. Cada vez es más evidente. Cada vez más extraño y mortal

El uinto día

La venganza del mar

Parece que el mar haya tomado conciencia de sí mismo y les esté devolviendo el daño, escupiéndoles a esos estúpidos bípedos sin pelo de la superficie. Son muy pocos los que se dan cuenta y pocos son también los que los toman en serio, a pesar de la invasión desde las fosas abisales de seres mutados que son más mortíferos que la más cruel de las armas.

No vamos a desvelar el resto de la historia. De hecho, ya hemos avanzado demasiado en el libro. Por suerte no hemos descubierto, ni vamos a hacerlo, nada sobre su protagonista. Del mismo modo, tampoco vamos a hablar de tecnologías ni de cómo se aplican. Es más, por importante que sea el papel de ésta, no tiene relevancia si lo comparamos con la parte “no tecnológica” del relato.

¿De verdad tenemos derecho a considerarnos seres superiores?

Lo que sí es muy interesante es la reflexión que se queda en la cabeza del lector, ese zumbido que dejan las buenas historias y que no sólo nos esta incordiando durante unos días, sino que de vez en cuando regresa para recordarnos que somos en buena parte lo que leemos.

Y, en este caso, buena parte de ese zumbido coincide con las dos preguntas básicas de la novela: ¿Qué ocurriría si estuviéramos compartiendo planeta con un ser inteligente? ¿Y que ocurriría si, tras millones de años de silencio, ese ser decidiera entrar en guerra con la humanidad cuyo maltrato ha estado soportando en silencio?

La lectura de El quinto día nos deja un regusto extraño. Por una vez, queremos que la humanidad pierda la guerra. No para que se extinga. No para que se la someta. Queremos que a derroten para que aprenda, para que se dé cuenta de que no es más que una enfermedad, una bacteria en la piel del planeta. Y éste puede empezar a tomar antibióticos en cuanto considere conveniente hacerlo.

Crónicas Marcianas, de Ray Badbury

Crónicas Marcianas supone, tal vez, una de las más interesantes muestras de relatos de ciencia ficción que podamos encontrar incluso a día de hoy –se editaban en Estados Unidos en 1945 y en España en 1950-.

La colección no tiene línea argumental de ningún tipo, sin embargo, los cuentos se sitúan todos en el mismo contexto espacio-temporal: se trata de la llegada a marte del ser humano y de la colonización del planeta rojo. Esta invasión provoca la caída de la civilización marciana y su extinción.

Reconocido, junto con Fahrenheit 471 como uno de los mejores libros de Bradbury, abunda en descripciones poéticas y melancólicas de Marte, su paisajes y sus habitantes. También puede reconocerse en la obra la sociedad estadounidense de los años 40.

Un duro retrato de los terrícolas

Paradójicamente, aunque el libro se llame Crónicas Marcianas, podemos leer en él una muy desesperanzada crónica de lo que para el autor es la Humanidad, tratando temas como la guerra, las mil y una formas en las que el hombre trata de destruirse a sí mismo, el racismo, bien hacia los marcianos (en “Fuera de temporada”) como hacia las demás personas (“Un camino a través del aire”).

El escritor también nos recuerda lo pequeños que somos, tanto ante la Naturaleza como ante el Universo (en este caso, en relatos como “Los hombres de la Tierra” y “Vendrán lluvia suaves”).

Todos en un solo libro

Más allá de las referencias a cada uno de los capítulos, como ya hemos dicho, las historias sólo tienen en común el espacio y el tiempo… Además de hacernos reflexionar sobre los temas que, en muchos de los casos nos retratan a los humanos de hoy en día. Quien no se haya sentido minúsculo mirando a un cielo estrellado, que tire la primera piedra…

Por otra parte, como cualquier buen libro, sea o no del género de ciencia ficción, despierta la ente del lector. Activa imaginaciones. La edición española venía prologada por Jorge Luis Borges, quien, en un momento dado dice: “Sobre el planeta rojo –que su profecía nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena”.

Veintitrés relatos, pues, que van desde lo que para el autor era el futuro 1999 hasta para el que también lo es para el lector actual 2026.Veintitrés historias que nos hacer imaginar y solar y, sobre todo, como cualquier obra a la que llamemos o vayamos a llamar clásico, veintitrés historias que nos retratan.